El Juego de ajedrez ŞAHÎ es más que un juego: es un puente entre culturas, épocas y filosofías. Diseñado para evocar sensaciones imperiales y reales, el juego toma su nombre de un término muy utilizado en los Balcanes y en muchas lenguas eslavas para referirse al juego del ajedrez.

La propia palabra “ŞAHΔ funciona como un adjetivo real que significa “propio del Sha”, con un peso literario que significa fuerza, magnificencia y profundidad estratégica.

Una obra maestra de la evolución cultural

Diseñado por Tamer Karatekin, experto educador de ajedrez y antiguo jugador de primer tablero del MIT, este juego resume con elegancia la historia del juego. Cada pieza refleja un relato histórico único:

  • Gülşah (El Rey): Representa la santidad de la cúpula inspirada en estructuras como Santa Sofía y el Panteón y el legado intelectual de la cúpula.
  • Sokol (La Reina/Vizir): Recibe su nombre del símbolo militar halcón y se inspira en el diseño de la cúpula de cebolla y el casco del ajedrez de la casa de café austriaca. Simboliza la autoridad militar y la sabiduría del “visir”. Sokolovichi fue la ciudad natal del gran visir más influyente del Imperio Otomano, Sokollu Mehmet Pachá.
  • Bukefal (El Caballero): Debe su nombre al legendario caballo de Alejandro Magno, símbolo del intercambio cultural bidireccional entre Oriente y Occidente.
  • Shahrukh (El Grajo): Una magnífica síntesis de la evolución militar, que incorpora elementos del carro de guerra, la torre, el cañón y el barco. El maestro de ajedrez y comandante Timur dio a su hijo el nombre de Shahrukh, ya que la noticia de su nacimiento llegó durante una partida de ajedrez.
  • Abul-Abbas (El Obispo/Elefante): Refleja el icónico viaje del elefante regalado a Carlomagno, trazando la migración del ajedrez a través de tres continentes.
  • Régence-Philidor (El Peón): Inspirado en los cafés parisinos de la época de la Ilustración y en la famosa máxima de Philidor: “Los peones son el alma del ajedrez”.

Diseño y finalidad

El juego ŞAHÎ está meticulosamente preparado para servir tanto de muestra artística como de herramienta funcional para uso educativo y en torneos. Su filosofía de diseño se basa en la inclusión cultural y espiritual, lo que garantiza su aceptación por parte de jugadores de todo el mundo.

Un legado de apoyo:

La producción de esta escenografía ha sido posible gracias al apoyo del Consejo Cultural de Massachusetts y del programa Juventud de la Unión Europea.